miércoles, 30 de mayo de 2012

MINA O AGUA


Las promesas realizadas por Ollanta en su campaña, es la soga que lo ajusta cada día más. En Cajamarca prometió no a la mina, pero si al agua; hoy propulsa la mina por encima de la población. En espinar prometió lo mismo a la población, y es otro conflicto que tiene como efecto la muerte de pobladores inocentes que defienden el medio ambiente.
Ollanta, en primera vuelta como segunda vuelta, siempre fue un enmascarado, ataviado, un tramoyista. Que no dejo de actual de acuerdo a las circunstancias. En primera, paso como un defensor de las masas trabajadoras y desposeídas del país, todo esto solo para ganar votos y pasar a la segunda vuelta. En segunda, paso como amigo de los empresarios, de la inversión  nacional e internacional, es lo que está cumpliendo hoy en día. Pero realmente nos traiciono recién o es que ya se venía venir todo esto?; se cree que Ollanta está gobernando para un sector del país, es claro, para la mayoría no. Creando un descontento en sectores de trabajadores y poblaciones que se oponen a las minas. Pero ese descontento no fue creado por los “falsos ambientalistas de Cajamarca y espinar” sino por el candidato Ollanta, quien creó una expectativa grande sobre su candidatura. Es natural que el pueblo exija el cumplimiento de las promesas.
Pero dónde está el meollo del problema; acaso es la promesa del presidente cuando era aspirante, o el incorrecto enfoque de los pueblos sobre minería. Creo el problema está en  la ley  sobre evaluación de impacto ambiental,  en base a ella  las empresas presentan  el estudio de impacto medio ambiental y los posibles problemas que puede causar la exploración minera a los poblados, por ello, esta ley debe de ser más agudo para evitar estos problemas, que hoy estamos viendo. Y otro problema  es la falta de consulta a los pueblos directamente afectados, que en ninguna etapa se les repara.
Queramos o no, siempre existirá minería y siempre existió en la historia de la humanidad, así como  existió  la contaminación.  Lo que nos queda es reglamentar y mitigar los daños que podría causar esta actividad extractiva con adecuadas reglas de conducta para las empresas. Y esta actividad debe impulsar  el desarrollo de los pueblos, no  solo con otorgarles trabajo, construirles una escuela o una posta médica, sino en comprometerse  con el futuro de cada pueblo; dejando de ser langostas.

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