La ex ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, confundió las palabras "felación" e "inflación", que suenan similares en francés, durante una entrevista televisiva. "Cuando veo que algunos (fondos de inversión extranjeros) piden tasas de rentabilidad del 20 ó 25% con una felación casi nula...", dijo Dati en un programa del Canal Plus.
En cuestión de horas, el video tuvo una gran repercusión en internet.
La ex funcionaria, que ahora es eurodiputada del partido del presidente francés Nicolas Sarkozy, se tomó con humor la confusión. "Si eso hace reír a la gente...", se consoló en la radio RTL cuando le preguntaron por el lapsus. "Lo único que pasó es que hablé demasiado rápido", se defendió, y lamentó que de todo lo que dijo en el programa de televisión no se recuerde más que ese desliz.
Son cosas que pasan
Hervé Morin, ministro de Defensa francés
El video del error de Dati ha sido un éxito en Internet y a media tarde del lunes la ex ministra francesa estaba en el primer lugar de las tendencias de búsqueda en el portal francés de Yahoo, informó el colaborador de BBC Mundo en Francia, Gerardo Lissardy.
El ministro francés de Defensa, Hervé Morin, soltó la risa cuando le mostraron el video durante una entrevista televisiva este lunes, aunque sostuvo que "son cosas que pasan".
Dati, una ex figura de notoriedad en el gabinete francés que según medios locales perdió la confianza de Sarkozy, ha estado en medio de otras polémicas recientes.
Su nombre salió a la luz pública por asuntos alejados de la política, como la identidad del padre de su hija o la manipulación de una foto en la que aparecía con un anillo muy caro, aseguró Lissardy.
Dati fue considerada una de las figuras en la campaña electoral de 2007 que llevó a Sarkozy al poder y fue ministra de Justicia durante dos años.
lunes, 27 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
El Concepto de Partido Político. Parte I
Benjamín Constant en 1816, definió al partido político como la reunión de personas en torno a que profesan idéntica doctrina política. A comparación de lo que hoy, no existe una identidad doctrinaria a excepción algunos que es muy discutible.
El filósofo político francés Augusto Burdeau (1851-1894) los definió como una asociación política dotada de orden cuyo fin es formalizar y dar eficacia a un poder de hecho.
El sociólogo argentino Alfredo Poviña (1904-1986) nos dice que un partido político es una agrupación de ciudadanos, organizada y permanente que se propone realizar un programa político determinado a partir de la conquista del poder público, en forma legal.
Julien Freund, destacado filósofo político del siglo XX, explica que el partido político es una manifestación histórica y además contingente de la división natural de la opinión pública, y de la organización dentro de una colectividad de esas opiniones.
Los elementos que se tienen cuenta para armar estas definiciones son: 1. El sustancial, del cual no puede prescindirse, que es la existencia de un grupo humano y social organizado en busca del poder político: pero además deben contar con 2. Un elemento ideológico representado por su doctrina política, 3. Uno psicológico, que se visualiza en el espíritu de lucha concretado en la acción política, y 4. Un elemento teleológico, que es su meta final, para lograr el bien público.
Al principio no se llamaban partidos sino facciones, con una connotación negativa, pues eran considerados como causantes de conflictos sociales. Fue a finales del siglo XVIII cuando se advirtió que su existencia no solo no era perturbadora, sino necesaria. Giovani Sartori, politólogo italiano, nacido en 1924, explica que cuando se comprendió que el orden político no era incompatible con el disenso y la diversidad, fue cuando se aceptaron los partidos políticos, tan importantes en sociedades pluralistas, para lograr beneficios colectivos.
Los partidos políticos reúnen ciudadanos que se organizan de acuerdo a las leyes de su país, que les impondrá requisitos de número de integrantes y otras formalidades, y cuyo fin fundamental es lograr el poder para cumplir un programa de gobierno.
El filósofo político francés Augusto Burdeau (1851-1894) los definió como una asociación política dotada de orden cuyo fin es formalizar y dar eficacia a un poder de hecho.
El sociólogo argentino Alfredo Poviña (1904-1986) nos dice que un partido político es una agrupación de ciudadanos, organizada y permanente que se propone realizar un programa político determinado a partir de la conquista del poder público, en forma legal.
Julien Freund, destacado filósofo político del siglo XX, explica que el partido político es una manifestación histórica y además contingente de la división natural de la opinión pública, y de la organización dentro de una colectividad de esas opiniones.
Los elementos que se tienen cuenta para armar estas definiciones son: 1. El sustancial, del cual no puede prescindirse, que es la existencia de un grupo humano y social organizado en busca del poder político: pero además deben contar con 2. Un elemento ideológico representado por su doctrina política, 3. Uno psicológico, que se visualiza en el espíritu de lucha concretado en la acción política, y 4. Un elemento teleológico, que es su meta final, para lograr el bien público.
Al principio no se llamaban partidos sino facciones, con una connotación negativa, pues eran considerados como causantes de conflictos sociales. Fue a finales del siglo XVIII cuando se advirtió que su existencia no solo no era perturbadora, sino necesaria. Giovani Sartori, politólogo italiano, nacido en 1924, explica que cuando se comprendió que el orden político no era incompatible con el disenso y la diversidad, fue cuando se aceptaron los partidos políticos, tan importantes en sociedades pluralistas, para lograr beneficios colectivos.
Los partidos políticos reúnen ciudadanos que se organizan de acuerdo a las leyes de su país, que les impondrá requisitos de número de integrantes y otras formalidades, y cuyo fin fundamental es lograr el poder para cumplir un programa de gobierno.
jueves, 2 de septiembre de 2010
EL DERECHO HUMANO DE ABEL
LOS DERECHOS HUMANOS DE ABEL.
(Una reflexión de los niños de la calle)
(Una reflexión de los niños de la calle)
Abel me aborda en pleno almuerzo en un céntrico restaurant a ofrecerme unos chicles y caramelos por un cómodo precio – si no quieres mis caramelos puedo cantar si quieres amigo, me ofrece el pequeño – en contrapuesta le otorgo una invitación para ser parte de mi mesa- el me dice que no - solo quiero que me compre o si no me llevo la comida para mi casa…
Esta situación se repite innumerables veces, no es que sea molestoso los hechos narrados sino me llama a reflexionar y preguntarme que estamos haciendo con la niñez y por ella, y cuántos de los que hoy se lanzan como candidatos saben de este problema que eminentemente afecta a los pequeños y sus derechos humanos de estar en sus escuelas o en sus casas jugando y mejorando sus conocimientos para un futuro mejor de ellos y del país.
Pareciera que como sociedad hemos perdido la sensibilidad de admirarnos y reaccionar contra hechos y por el contrario nos hemos convertido en una sociedad extremadamente egoísta. Recuerdo hace muchos años en mi retorno a la ciudad para mis estudios universitarios solo encontraba unos cuantos niños lustrabotas en el parque central de los cuales podías entablar un dialogo ameno y saber de dónde y quién era y poder así mismo saber donde estudiaba o tal vez no lo hacía por alguna razón extremadamente caótica de su familia que recién salía de los estragos de los años de violencia.
Hoy en día las cosas han mejorado para muchos de nosotros, la economía está en crecimiento, existe un conjunto de hechos que ha permutado para bien, pero pareciera que no ha cambiado en nada el hecho de seguir no priorizando a los niños en la sociedad. Paradójicamente se ha interiorizado en la sociedad en aislarlos a los niños y estigmatizarlos como bichos ajenos al futuro o como extrañas criaturas. Esta última parte lo compruebo con el siguiente hecho – en la esquina de Jr. Asamblea y Jr. Quinua existe un canal que hoy esta enrejado, antes de este enrejado los niños de la calle salían de pernoctar para “recursiarce”. La solución más “salomónico” fue justamente enrejar la salida, pero donde está la solución? Esos mismos niños deambulan hoy en las calles ya un poco mayores, cometiendo delitos mayores.
En los innumerables documentos básicos en materia de derechos humanos reconocidos por el sistema interamericano del cual forma parte el Perú, a los niños se les reconoce un conjunto de derechos que les asiste, así mismo obliga al estado a protegerlos bajo un principio tuitivo, es decir como una prioridad del estado en las política públicas. Y enmarca a todos los padres de familia que tienen el deber de asistir, alimentar, educar y amparar a sus hijos.
Dicen los mejores proverbios y dichos que hay que cuidar de los niños para no castigar a los ciudadanos. Así mismo dicen entre más niños en las calles no habrá futuro para el país, porque estos se dedicaran no las cosas del estado. Por lo que hay que plantear políticas claras para la solución de este problema que aqueja nuestra sociedad. Y quiero adelantarme y tal vez pueda ser el inicio de un debate para posibles soluciones y convertirse en una política pública en nuestra ciudad que es la siguiente “es la creación de casas de refugio para menores y personas abandonadas donde puedan pernoctar y ser alimentados y aseados”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)